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INICI |
Ana María Martínez
Rubio: "La
Maleta"
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| maleta cerrada |
abierta/vacía |
genograma |
colcha |
beutizo |
mantita |
caja cerrada |
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| fotos |
cartas
tarot |
cuento/bio |
2 canciones |
dibujo oculto |
la maleta y yo |
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La
maleta cerrada
Me imagino un pueblo pequeño, las calles sin
asfaltar y las casas de piedra. Un matrimonio recién
casado prepara la maleta para un largo viaje hacia
el norte. Corren los años sesenta, tan deprisa
que parece como si la nostalgia ya hubiera pintado
de recuerdo los abrazos y las lágrimas de despedida.
Supongo a mis padres subidos en un tren, perdiendo
de vista el horizonte de color rojizo que confiere
los campos de Castilla, y llenos de incertidumbre,
apeándose en nuevos cielos con otras tonalidades.
Y con ellos, bien pegadita a sus torsos, una maleta
llena de memoria, de historia, de fotos... Una
maleta llena de anhelo. Ahora, más de cuarenta
años después, la vida me recuerda que
el equipaje deja de pesar cuando se lleva muy cerquita
del pecho. Es entonces cuando la carga desaparece y
es más fácil sentir el pum-pum de sus
latidos. |
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La
maleta abierta/vacía
Abro la maleta. Su olor añejo inunda
la habitación, iluminando la estancia de una memoria
en parte ajena y en parte de una sentida familiaridad que
conecta con las plantas de mis pies hacia las raíces
que sostienen mi respiración. Ahora toca llenarla
de alientos y bocanadas de aire. |
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Genograma
Mi mirada se pierde hacia delante, confiada y entregada,
porque detrás, cientos de brazos que conectan con
los pulsos que bailan por mis venas me empujan a caminar
tranquila, serena. En mi maleta, los surcos que definen
las palmas de la mano de todos aquellos que me regalaron
la vida, huelen a pétalos de rosa y a ramas verdes. |
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Colcha
La valija tiene la base fría, dura. Un fondo rígido
que me transporta al dolor de una familia disgregada en
tiempos difíciles, revueltos, de falta de libertad.
Y sin embargo, una leve sonrisa esboza mi cara cuando fijo
la atención en una colcha de un blanco puro que
en su día adornaba las cunas de los primeros ochenteros
y noventeros de mi genograma. Al tocarla con las puntas
de los dedos me habla y me dice que, sin lugar a dudas,
valió la pena. La colcha será la base de
mi maleta. |
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Vestido
de bautizo
Contemplo como mi madre plancha cuidadosamente el trajecito
de bautizo que mis hermanas y yo utilizamos al poco de
nacer en ese tipo de ceremonia que te “acredita” a
un determinado credo. No deja de mirar las puntillas y
los encajes que configuran el diminuto vestido y pienso
en los recuerdos que rellenan ahora el espacio que la separa
de los bordados que manejan sus manos. Le pido que me lo
deje para ponerlo en mi maleta y ella hace los honores
de colocarlo por encima de la colcha. Cuando miro ese trocito
de tela me pregunto sobre todas las creencias y acuerdos
que nos moldean desde el mismo momento en el que pasamos
a formar parte de un sistema. |
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Mantita
Me imagino pequeñita, envuelta como en una nube,
segura y sin frío. Ahora me cubro con la mantita,
y a pesar de los centímetros de piel que quedan
al descubierto, oigo el rumor de una nana y el vaivén
de unos brazos que me acunan de un lado a otro. Sé que
algo me sostiene. |
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Caja
cerrada
Hace tiempo una amiga me regalo una caja de madera. En la
parte superior había pegado una foto de su pueblo
de la infancia, y en un papel al lado puso el nombre de un
libro de Neruda: “El libro de las preguntas”.
En mi maleta hay tantos interrogantes, tantas cosas a las
que quiero dar respuesta… |
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Caja
abierta con fotos
Cuando abrí la caja, mi amiga había escrito
en pequeños papelillos algunas de las preguntas
que Neruda recogía en su libro y me invitaba a seguir
llenándola con las mías propias, y así lo
he hecho hasta hoy. Creo que será un buen lugar
para que descansen las fotos de mi familia en forma de
maravillosas interrogaciones, de todo aquello que quiero
saber y descubrir. |
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Caja
con tarot y las dos cartas
En un intento de encontrar respuestas, invité a
mis padres a que jugáramos con el Tarot Osho Zen.
Cada tirada correspondía a una foto. Quizá el
juego fue una excusa para remover la memoria, para reír
y llorar con los recuerdos, para, sencillamente, perderme
en los ojos llenos de vida de mi padre y de mi madre: Comprensión
y Darse Cuenta respectivamente. Siguen las preguntas, pero
he descubierto que a veces la respuesta es lo que menos
importa. |
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Cuento
y autobiografía
Encima de un cuento de Saramago que Vicky me regalo en
uno de mis cumpleaños en forma de bellísima
flor, aparece la autobiografía. Los escritos, mezclados
y variados, se fueron apareciendo mientras intentaba encontrar
otra clase de documentación entre las carpetas de
mi vida escolar, y de nuevo, recordé que los vestigios
académicos los fui destruyendo a lo largo del tiempo
dejando pasajes personales que formulaban estados emocionales
y experienciales llenos de metáforas y simbología
que reflejan los años de mi vida casi hasta hoy. |
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Canciones
Dos canciones: “Me va la vida en ello” de
Luis Eduardo Aute y “Ojos de culebra” de Lila
Downs. Las palabras de estas poesías melódicas
me acompañan desde hace tiempo, y no sé porqué,
pero quiero llevarlas en mi equipaje. |
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Parte
oculta: dibujo
“Alzó los brazos hacia el universo, los pies
en contacto con la tierra, la oscuridad se desvanece y
la poesía resbala por las piernas en forma de pétalos
de rosas”. Esta frase resuena en mi cabeza mientras
descubro esa parte oculta de la maleta que durante tantos
años he escondido y que ahora empiezo a mirar. |
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La
maleta y yo
La maleta está llena, muy llena, pero ya no pesa.
Mi equipaje está listo, y por fin, emprendo el viaje.
Gracias a todos. |
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