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| Psicopedagogía
sistémica |
La
figura y función del psicopedagogo/a en un centro de
secundaria desde este enfoque de la interdependencia de todos los
elementos del hecho educativo, no se puede basar en intervenciones
aisladas. Ha de formar parte de un Proyecto Educativo y tener
el apoyo del equipo directivo, del profesorado, y de las
familias, sino es así su intervención será poco
provechosa.
Nos podemos preguntar cuál es su lugar dentro de un centro
educativo. A un nivel administrativo, de remuneración i
de orden jerárquico es un profesor más.
¿Pero cual es su función que lo diferencie del resto del profesorado?
El
eterno dilema de si ha de tener una función docente o
no. Mi opinión es que darle una función docente dentro
del currículum ordinario es negar el peso y la importancia
de su especialidad. Está ejerciendo en un contexto docente,
pero su función es impartir la docencia y intervenciones
de la especialidad que le pertenecen.
El mismo nombre de la
especialidad ya es confuso, psico-pedagogía,
si es psico quiere decir una cosa y si es pedagogo quiere decir
otra. Se ha repetido muchas veces, no ha de hacer terapia,
no ha de hacer clases, entonces ¿qué es lo que tiene
que hacer?
Las directrices del departamento de educación
tampoco son muy claras, en Catalunya se contempla mucho la vertiente
pedagógica
específica en casos de diversidad o con necesidades educativas
especiales, en el resto del estado el psicopedagogo/a es un orientador
en temas vocacionales, académicos y personales. Su tarea
es más psico sin entrar en el campo terapéutico.
Para
definir cual podría ser la su función creo que
tendríamos que partir no de la teoría, sino de la
práctica cotidiana de un centro educativo y de sus necesidades.
Mi
experiencia de mas de diez años en esta especialidad, me
han llevado a ir definiendo el perfil de la mi tarea profesional
que describo a continuación:
La especialidad de psicopedagogía
es un puente entre el currículum académico y el
currículum transversal valores, afecto, relaciones humanas,
convivencia etc.
Entonces su tarea tendría que encaminarse i concretarse
en:
- Asesorar al Equipo Directivo y equipos docentes sobre estas
temáticas de como incluir los valores, resolución
de conflictos y mejora de las relaciones humanas dentro de
centro educativo.
- Participar y crear programas de educación emocional,
mediación etc.
- Velar y dotar de recursos a les tutorías
de grupo.
- Formar parte de la Comisión de la convivencia, para
poder colaborar en la vía reeducadora con alumnos
que han presentado algún tipo de conducta disruptiva.
- Atención y tutorización individual
de aquellos alumnos, los cuales su problemática
sobrepasa el ámbito del aula y que el profesorado
no sabe como enfrentar y intervenir directamente con las
familias para crear pautes conjuntas de actuación.
- Asesorar
y acompañar al profesorado en entrevista
con familias de especial dificultad.
Si tenemos en cuenta todas estas funciones tendría que
estar prohibido que un psicopedagogo hiciese clase ordinaria.
La atención a la diversidad ha de estar repartida entre
todos departamentos a nivel académico. Los profesores
están perfectamente capacitados para hacer las adaptaciones
que hagan falta si se adecua la ratio y hay profesorado suficiente.
La administración educativa y los equipos directivos tendrían
que ser conscientes que están malgastando un recurso si
hacen hacer clases a los psicopedagogos.
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| ¿Cuales son los retos de la educación
en el siglo XXI? |
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Hoy
en la escuela, los continentes se unen en el alma de nuestros niños,
juegan, ríen, se dan la mano, se pelean, aprenden
juntos y unos con otros. En las aulas conviven muchos contextos
culturales, sociales y familiares. Cada alumno lleva a su
propia familia y cultura en su mochila, y esto le da un
sello de Identidad. Los maestros, se ven abocados a mirar tal
riqueza y complejidad y manejar- se con ella, para poder
realizar su tarea.
La Escuela y los docentes, son en gran
medida, los grandes artífices de los puentes y de les redes
de interacciones que se están creando para las nuevas
generaciones.
La función del psicopedagogo desde este enfoque pedagógico
- sistémico, es aportar recursos para ordenar
y gestionar una información tan diversa. Esto
posibilita a los docentes, mirar la realidad educativa como
un todo vinculado a los sistemas familiares, sociales, culturales
i histórico con la actitud necesaria para incluir
todo aquello que repercute y está en la base de los procesos
de enseñaza -aprendizaje.
El desarrollo práctico de
esta propuesta se puede encontrar en el apartado: “Modelo
de centro educativo sistémico” |
Ejemplificaciones
de intervenciones en diferentes problemáticas con alumnos
y sus familias desde este modelo:
Todos sabemos que muchos alumnos y alumnas presentan síntomas
que nos indican que algo no va bien: fracaso escolar, desmotivación,
conductas agresivas… Entonces, tanto los padres como los
maestros se preguntan qué ocurre, por qué y quién
tiene la culpa. Con frecuencia, hay un intercambio de culpas y
el problema persiste.
La psicopatología clásica y el pensamiento lineal
se han centrado mucho en el problema, en el individuo que lo tiene,
aislándolo del contexto al que pertenece. Así, se
etiqueta al niño, se le suministra una medicación
o se le recomienda un tratamiento psicológico. En la escuela
solemos hacer lo mismo, se trata de cambiar una conducta, sin ir
demasiado al fondo de qué lo está provocando.
Desde la perspectiva que nos llega de la mano de Bert Hellinger
y que ahora aplicamos a la educación, podemos ir un poco
más allá y preguntarnos cuál es la
finalidad positiva del niño en aquello que hace.
Entonces, nuestra mirada cambia, nos abrimos a algo mucho más
grande, miramos a su contexto, al niño integrado en una
familia, y en lugar de percibirlo como el malo de la película
o la pobre víctima podemos suponer que su síntoma
tiene algún sentido, está compensando algo de su
sistema, es por lealtad. A partir de aquí nuestra mirada
nos lleva a buscar cuál es su intención y desaparece
la culpabilización. Nos estamos moviendo en un nivel inconsciente
y las apariencias y creencias pueden ser totalmente contrarias.
Por ejemplo, un niño hiperactivo puede con su síntoma
estar tratando de que la madre que tiene depresión no «se
vaya».
Los niños muestran sus síntomas a la
familia y a la escuela, y si los maestros podemos ampliar un poco
más
nuestra mirada nos resultará más fácil encaminarnos
hacia la solución.
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| Ejemplificación:
La llave que contenía
el llavero |
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Una alumna de
segundo de ESO presentaba muchos problemas de conducta y un bajo
rendimiento, motivo por el cual fue derivada por la tutora al departamento
de psicopedagogía.
La actitud de la alumna era muy disruptiva
y constantemente llamaba la atención. El primer día
que la vi la notaba muy dispersa. Jugaba con un llavero de madera
que llevaba en la mano. No me escuchaba, y no sabía cómo
conectar con ella. Se movía mucho y me puse a
observar sus manos y su llavero. Cuando me contestaba hacía ruidos con
el llavero sobre la mesa. De repente le dije: «Tienes un llavero muy bonito».
Entonces me miró a los ojos y me dijo: «Lo ha hecho mi padre».
Le pregunté si su padre se dedicaba a la artesanía y me respondió: «No,
bueno sí, él está en la cárcel y allí hace
cosas así, pero no lo digas, aquí nadie lo sabe».
Sentí que
el llavero me estaba dando la clave de lo que le ocurría.
La joven me estaba presentando a su padre, lo estaba incluyendo,
lo llevaba a la escuela y además le era muy fiel actuando
conductas punitivas constantemente. A continuación me explicó su
historia. Sus padres estaban separados y ella hacía años
que no visitaba a su padre. Me dijo que tenía muchas ganas
de verle pero que su madre no la quería llevar. Le propuse
que le escribiera una carta si quería y que yo hablaría
con su madre explicándole cómo
estaba afectando a su rendimiento académico y a su conducta
lo que estaba viviendo, y que buscaríamos una solución.
Se le iluminó la
cara. Sentí que me había hecho depositaria de su
secreto y que estaba muy agradecida. También le hice ver
cuál estaba siendo su
comportamiento.
A los pocos días cité a la madre,
que vino muy dispuesta a colaborar. Estaba muy preocupada por la
conducta de su hija. Al explicarle los hechos, me dijo: «Ya
me contó lo que había
hablado contigo y su hermano la acompañará a ver
a su padre este viernes. Entiendo que para ella es muy duro todo
esto y me parece bien que vaya a verlo, al fin y al cabo es su
padre».
Expliqué a la madre que no era en absoluto
mi intención entrometerme en cuestiones familiares, pero
que para su hija era de vital importancia restablecer la relación
con el padre; que le permitiera hacerlo, que era algo que pesaba
mucho en ella y que, posiblemente, era un factor que no le permitía
centrarse ni estudiar.
A partir de aquel momento, la alumna, cada
vez que me veía,
ya fuera en el pasillo o cuando la citaba, me hablaba de su padre,
de cuando iba a verlo, de que pronto saldría de la prisión.
Empezó a
explicarlo a sus amigas, a la tutora, a la directora… nos
fue presentando a su padre a todos. Era como una obsesión,
no hablaba de otra cosa. Le producía un gran bienestar.
En
una de las entrevistas siguientes le dije: «Ahora
tu padre ya está a tu lado; ya le conocemos y aquí tiene
un lugar. Seguro que él estará muy contento si estudias
y te sacas la ESO, ya lo verás, pregúntaselo».
Poco
a poco la alumna se fue calmando. Siguió los
estudios en un grupo de adaptación; recibió mucha
ayuda pero finalmente se sacó la ESO.
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